Quien puede dibujar una sonrisa en pleno desierto no necesita dioses.

Quien puede dibujar una sonrisa en pleno desierto no necesita dioses.

Todo el mundo se encuentra en la búsqueda del otro, sin ser consciente de que, para hallar la plenitud junto a un compañero de vida, la búsqueda prioritaria va en dirección opuesta. Hacia el interior. Y no en el plano espiritual y místico que tantos gurús se empeñan en vender hoy en día, afirmando que somos dioses creadores sin ser conscientes que con eso, solo ponen todavía el listón de exigencia mas alto. Ya que los Dioses son todopoderosos e infalibles, omnipresentes y benévolos y nuestra naturaleza, está muy alejada de esa divinidad. Como si no nos fustigáramos ya suficiente dando vida a tanto hombre que ha perdido su sentido y propósito masculino y tanta mujer desbordada y alejada de su esencia femenina.

Y desde ese interior conocido y reconocido, con todas sus carencias y heridas abiertas sangrando a borbotones saber elegir caminar o detenernos en en esa oscura noche del alma que tantas veces nos amanece.

La vida es menos sacra y más poética.

Somos genuinos y complejos, sencillos de entender y mucho más fáciles de amar.

Nos somos dioses, ¡ni falta que nos hace!

Porque ¿hay mayor magia que la de estar vivos? ¿poder mayor que aprender a reconocer los miedos? ¿pólvora más incendiaria que la de llorar de risa? ¿Piel mas sanadora que la de un abrazo?

Quien puede dibujar una sonrisa en pleno desierto no necesita dioses.

Ocupémonos de abrazar esta experiencia maravillosa que, ya sea el azar del big bang u otra fuerza suprema, nos ha brindado. Y hacerlo, con los pies bien enraizados en la tierra y los brazos extendidos, en ese bello gesto de victoria, que hasta conocen los que nunca vieron al abrir los ojos al mundo.  Celebrando estar vivos acertando, errando, amando, odiando, llorando, riendo y en definitiva SIENDO.

Que no te viva la vida.

Permite que te envuelva en sus brazos sabios.

Abrázala y camina sus senderos.

Nada es suficiente y todo es demasiado.

Encuentra tu equilibrio.

El TUYO

y

¡respira, respira, respira!

Por | 2017-07-31T16:36:31+00:00 septiembre 23rd, 2016|Para caminarte|Sin comentarios

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